Concepto de ostracismo

Ostracismo es una palabra que se originó en la lengua griega. Procede de “ostrakismós”, a su vez derivada de “ostrakon”, que se traduce como “caparazón”.

En un caparazón de ostra, o, a veces, en un trozo de cerámica con esa forma, se escribía, en la antigua Grecia, el nombre de aquellos ciudadanos a los que se quería condenar al destierro, y, por eso, ostracismo terminó significando, el efecto de ser expulsado de su tierra, a causa de una acción reprobable.

Fue en la polis griega de Atenas, donde se practicaba la condena de ostracismo, y fue implementada por Clístenes (570 a. C-507 a. C) partidario de la democracia, en el año 508 a. C. como medio para impedir que retornara la tiranía, que había gobernado, luego de Solón, en gran parte del siglo VI a. C.

Cada año, entre los meses de enero y febrero, se reunían los ciudadanos para votar a mano alzada, y sin debate, si correspondía aplicar el ostracismo a algún personaje público influyente, con ideas antidemocráticas. Si el resultado era afirmativo, se reunía a los dos meses, una asamblea solemne, requiriéndose un quórum de seis mil ciudadanos, los que votaban, escribiendo, en la concha o en la cerámica, el nombre del que consideraban, merecía el destierro. Se hacía la votación, en un lugar, conocido como “Cerámico”, que era un barrio, al pie de un monte, habitado por alfareros, donde era posible encontrar, restos cóncavos de cerámicas, que quedaban luego de la producción.

Se decidía por mayoría absoluta, y, en caso de obtenerse, el condenado debía abandonar la polis en un plazo de diez días, y no podía volver por una década, aunque la Asamblea podía perdonarlo en una nueva votación. No se perdía ni la calidad de ciudadano ni los bienes, los que recuperaban al retornar.

El primero al que se le aplicó el ostracismo, fue al ex arconte, Hiparco, pariente del tirano Pisístrato, en el año 487 a. C. mucho después de que la institución fuera impuesta por Clístenes. A partir de entonces, el ostracismo se hizo habitual, comprendiendo, entre otros, al padre de Pericles, Jantipo, en el año 484 a. C. Sin embargo, Jantipo, pudo retornar a Atenas en el año 480 a. C, por la amnistía general otorgada por el decreto de Trecén, y se convirtió en héroe en la Batalla de Micala, contra los persas, un año después.

Otro caso emblemático de ostracismo, fue el de Arístides, apodado “El Justo”, que fue condenado al ostracismo en el año 482 a. C. Fue un dirigente conservador de destacada participación en la Batalla de Maratón. También lo benefició, en el año 480 a. C. la amnistía general.

Actualmente, el ostracismo es el retiro de alguien de la vida pública, ya sea por propia decisión, o por ser excluido por sus pares u olvidado por sus seguidores. Suele ocurrirles a artistas y políticos, que, tras haber alcanzado la fama, decidieron retirarse o perdieron popularidad.

El historiador chileno, Benjamín Vicuña Mackenna, escribió “El ostracismo de los Carrera”, en el año 1857. Trata de los albores de la Revolución Francesa, y las vivencias de los hermanos Carrera, protagonistas de las luchas por la independencia chilena, durante su exilio a causa de su ideología.