Concepto de resquemor

El resquemor es un sentimiento negativo que nos causa amargura y tristeza. Es sinónimo de resentimiento. Se trata de un dolor psicológico, que nos incomoda, fastidia y enoja, por alguna situación presente o pasada que nos resulta desagradable, y nos provoca desconfianza e ira.

Las causas que provocan el resquemor son muchas y variadas, ya que es algo subjetivo, y hay personas más propensas a sufrirlo que otras, así como que no nos enojan a todos, las mismas cosas.

Se puede sufrir resquemor por hechos externos como, por ejemplo, que seamos víctimas de una infidelidad o traición, de un robo, de una injuria, de la pérdida de un trabajo, por sufrir una enfermedad o una pérdida, etcétera, por ejemplo: “Siento mucho resquemor hacia mi ex novio pues me traicionó con mi prima”, “Cuando salgo a la calle camino aterrada, siento resquemor desde que me robaron, hace unos días”, “Me habló de una manera insultante y me generó resquemor”, “Me echaron injustamente de mi trabajo, y ese resquemor me dejó sin ganas de salir en búsqueda de otro empleo, y estoy furiosa y deprimida” o “El resquemor se ha apoderado de mí y no sé con quién enojarme, ya que me han diagnosticado una enfermedad muy grave”.

Pero también puede surgir de nuestra propia conducta. Por ejemplo, quienes no saben poner límites a las peticiones ajenas, dan más de lo que pueden y quieren, y terminan enojados consigo mismos y con quienes los demandan, pero sin expresarles lo que sienten, por lo que el resquemor interior, los angustia y carcome.

Sin dudas, lo sensato es tratar de no sentir resquemar, aunque sea muy natural experimentarlo. Puede intentarse, tratando de eliminar las causas que lo provocan, considerándolas de modo objetivo, pues tal vez no haya sido intención de la persona ofendernos o molestarnos, o, alejándonos, de ser posible de la fuente del resquemor o poniendo límites a los pedidos de los demás.

También debemos preguntarnos, si lo que nos mueve a sentir resquemor hacia otros, no es celos o envidia por sus logros, y una baja autoestima por nuestra parte, por ejemplo: “Sentí resquemor muchos años contra mi hermano, y ahora, ya adulto, comprendo que eran celos de niño, que continuaron en la juventud, pues él obtenía mayores logros que yo”.