Concepto de solvencia

Originada en el latín “solvens”, solvencia designa la acción y el efecto de soltar, liberar y pagar las deudas y afrontar los compromisos asumidos.

Un deudor es solvente cuando tiene el suficiente patrimonio para hacerse cargo de lo que adeuda y poder así cumplir con el vínculo obligacional que lo une al acreedor, logrando desatarlo, siendo la deuda de prestación en dinero.

En las empresas, su solvencia o insolvencia (no poder hacerse cargo de las deudas) se refleja en los estados contables, donde se relacionan los activos y los pasivos. Para que la entidad sea considerada solvente los rubros del activo deben superar a los del pasivo.

Se incluyen en el activo todos los bienes de la empresa líquidos, como el dinero; o liquidables, como por ejemplo un inmueble o un rodado, que podrán servir para cubrir la deuda una vez vendidos.

Las empresas de seguro deben tener una capacidad grande de pago, o sea suficiente solvencia, ya que los riesgos que aseguran son muy difíciles de prever si sucederán, cuándo y en qué cantidad.

Se denomina solvencia fiscal, al documento emitido por la Administración Tributaria, a pedido de parte, donde se hace constar que el contribuye no tiene deudas impositivas al momento de expedirse la certificación.

Quien no posee deudas y tiene bienes muebles y/o inmuebles en su activo es también una persona física o jurídica solvente.

En todos los casos de solvencia económica se augura estabilidad y bonanza en cuanto al futuro económico de la persona o entidad de que se trate.

Ejemplos: “Tengo bastante solvencia ya que mi sueldo me alcanza no solo para mis necesidades elementales sino también para brindarme ciertos placeres para mí y mi familia” o “La empresa de mi padre mantuvo la solvencia aún en las peores crisis, ya que jamás dejó de pagar sus deudas”.

Cuando una empresa solicita un préstamo es usual que se le realice un estudio sobre su solvencia para determinar si es conveniente o no prestarle el dinero.

Por extensión se aplica solvencia a todo aquello que abunda y no se encuentre empobrecido o restringido, por ejemplo: “Los alumnos de esta clase poseen un vocabulario apropiado que manejan con solvencia, ya que se expresan muy bien”.