Concepto de transmigración

Transmigración es la acción y el efecto del verbo transmigrar, que procede en su etimología del latín “transmigrare”. El prefijo “trans” se aplica a aquello que va de un lugar a otro, y “migrare” indica la acción de moverse.

La transmigración se aplica a las emigraciones masivas de un pueblo hacia otro Estado, por diversas causas: guerras, desastres naturales (inundaciones, terremotos, etcétera) hambrunas, entre otros casos.

En algunas concepciones filosóficas o religiosas, la transmigración implica la peregrinación espiritual, tras la muerte de un ser vivo hacia otro, o a una cosa, sin sufrir alteraciones. El alma va viajando de un cuerpo a otra materia, mientras dura la vida o la existencia de aquel donde halló refugio, y a su muerte o destrucción, busca otro ser donde refugiarse, y en cada existencia se va perfeccionando si supera las pruebas a las que se ve sometida. Pitágoras rechazaba por ese motivo el consumo de carne animal, pues el alma de un humano podría haberse refugiado allí.

No es demasiado precisa la diferenciación entre transmigración, reencarnación y metempsicosis, y en general suelen usarse como sinónimos. Sin embargo, podemos marcar algunas diferencias: la metempsicosis, podría explicar la transmisión de ciertos rasgos de personalidad por herencia de una persona a otra y la reencarnación, es la acción donde siempre se vuelva a ser una persona. En cambio, en la transmigración, puede adoptarse la forma de un vegetal o de cualquier animal, o incluso, de un objeto sin vida.

La idea de la transmigración fue frecuente entre los antiguos griegos, por ejemplo, entre orfistas, platónicos y pitagóricos. Hoy la hallamos en nuemrosas tribus africanas, de América y de Oceanía; y en el hinduismo, donde el destino del alma y la materia que le será asignada para cobijarla tras su muerte depende de cómo ha sido su virtuosidad (karma). La rueda por las que viaja el alma va desde dioses hasta insectos.