Concepto de reencarnación

La palabra reencarnación está integrada por los siguientes términos de origen latino: el prefijo de reiteración o repetición “re”; el que indica que es algo interno, “in”, el sustantivo “carnem” que significa “carne” y el sufijo “ción”, que alude a que se trata de una acción o efecto.

La reencarnación es una creencia filosófica y/o religiosa consistente en dividir la existencia humana en cuerpo y alma, necesitando la segunda, que es eterna e imperecedera pero también inmaterial, del primero, que es material, imperfecto y temporal.

La idea de la reencarnación es que cuando la vida acaba, el alma se desprende del cuerpo que hasta entonces la alojó, y ella busca otro sustento material (otro cuerpo) para morar en él, mientras esté vivo.

En la Filosofía griega, un exponente de este pensamiento fue Platón, quien consideraba que el alma vivía en un mundo perfecto, el de las ideas, y que, al encarnarse en un cuerpo imperfecto, participaba de la realidad sensible, que solo era una copia de ese mundo ideal, al que retornaría al morir la persona, para buscar otro cuerpo (humano o animal) donde reencarnar, para ir perfeccionándose. Pitágoras fue la base de su pensamiento. Por supuesto no todos los filósofos griegos creían en la reencarnación y ejemplo de ello es Aristóteles.

Muchas religiones orientales aceptan la reencarnación. En el hinduismo la reencarnación se concreta en distintos niveles de vida según la existencia que haya llevado la persona (en sus diversas reencarnaciones) haya sido o no virtuosa (karma). Los malvados reencarnarán en árboles, insectos u otros animales; los que han hechos cosas buenas y malas reencarnarán en personas y las almas puras en divinidades.

En el budismo también se acepta la reencarnación, como una rueda, donde el propio individuo va dejando atrás al que fue, para ir perfeccionándose, y que solo cesa al llegar al nirvana. Tras la muerte, para la tradición tibetana, se sucede un período que abarca cuarenta y nueve días, donde la mente permanece en una zona intermedia, entre el renacimiento y la muerte, llamada bardo, mientras se busca un cuerpo donde volver a nacer que ofrezca una continuidad kármica.

La tradición judeo-cristiana no acepta la idea de la reencarnación, aun cuando concibe al ser humano dotado de cuerpo y de alma.