Concepto de claridad

Claridad es un sustantivo abstracto, que alude a lo que puede ser calificado como limpio, transparente, iluminado, indudable o cierto, según el contexto en que se emplee. Por ejemplo: “Este cuarto tiene mucha claridad pues sus ventanales son amplios, y los tonos de las paredes son en la gama de los pasteles”, “La claridad del día ayuda a ver el camino y no perderse”, “La claridad del agua de este río es asombrosa, puede verse el fondo con nitidez”, “La explicación del periodista tuvo una gran claridad, y no quedaron dudas de cómo sucedieron los hechos que relató”, “No mostró claridad el testigo al contar lo que vio, así que no ayudó mucho a esclarecer el caso” o “Me gustaría pensar con mayor claridad, pero estoy agotado y me cuesta concentrarme”.

Como vemos, puede aplicarse tanto a cosas a materiales como inmateriales, y en general, la claridad es positiva, contraria a la oscuridad, que se asocia con lo oculto, misterioso, ininteligible y sucio. Sin embargo, la claridad, a veces puede ser negativa: “Necesito restar claridad a este cuarto, poniendo cortinas en las ventanas, ya que cuando amanece, la luz del día me despierta”.

La luz natural o artificial y la mente despejada, ayudan a percibir con claridad, objetos o eventos. Pero no solo a través de la vista y el intelecto divisamos la claridad de las cosas, sino también con la ayuda de los demás sentidos, como cuando decimos que escuchamos un sonido claro, que se percibe con nitidez, o que tocamos algo, que claramente identificamos.

Cuando algo está demasiado claro se dice que posee “claridad meridiana”, aludiendo a la luz del mediodía.
En el catolicismo, los cuerpos resucitados o gloriosos, tendrán entre sus cualidades, la de la claridad, estando llenos de hermosura y esplendor, brillando como el sol, pues el alma iluminará el cuerpo.

En la Literatura chilena, hubo una tendencia anti vanguardista y que proclamaba el retorno al romance y a la métrica de la décima, conocida como “La poesía de la claridad”, destinada a la gente común, que surgió a fines de 1930, con la influencia del poeta español Federico García Lorca (1898-1936). Su vocero fue el poeta Tomás Lago Pinto, difusor del patrimonio cultural chileno, y como seguidores de esta corriente, podemos mencionar, entre otros, a Jorge Millas y Luis Oyarzún.

El escritor argentino, radicado en Madrid, Marcelo Luján, publicó el libro “La Claridad”, que obtuvo el sexto Premio Ribera del Duero. Está integrado por seis cuentos, intensos y colmados de emociones.

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