Concepto de coloquio

La palabra coloquio nos remite al latín “colloquium”, vocablo integrado por el prefijo de unión “co”, el verbo “loqui”, que se traduce como “hablar” y el sufijo de resultado “ium”. Un coloquio es una conversación o diálogo que se instala entre dos personas o más, con diversos fines, pero culturalmente importantes. En el mundo griego antiguo se empleaba para hacer referencia a las discusiones de tipo religioso, sobre asuntos de doctrina.

Actualmente se aplica a cualquier conversación que puede ocurrir espontáneamente, como cuando conocidos se encuentran por casualidad, o puede haber sido planeada: “Organizamos una reunión de fin de año con todos los profesores de la casa, seguro será un coloquio muy animado, y se debatirán temas de interés”.

Muchas veces, se suele recurrir al coloquio como modo de entablar conversación luego de una comida, lo que se conoce como sobremesa. Puede incluso incluir discusiones y debates. El lenguaje que se usa es habitualmente es no formal. Por eso cuando en una conversación se usan palabras de uso corriente entre familiares y amigos, se dice que es un lenguaje coloquial.

Como técnica de aprendizaje y difusión de ideas un coloquio se organiza, con un número de participantes, que en general es alrededor de seis, en presencia de un público, para exponer sobre un tema prefijado. Cada uno contará con un tiempo para hablar, interviniendo para controlar y organizar, un moderador. Cada expositor tratará de justificar su punto de vista, y luego el moderador hará un resumen de las posturas, sacando conclusiones.

Se realizan también coloquios con objetivos de evaluación por ejemplo en instituciones educativas, donde el docente interroga al alumno sobre los temas incluidos en el currículo y el alumno responde oralmente.

En Literatura, un coloquio es un escrito en forma de diálogo donde los personajes conversan. Es muy común en las obras teatrales. “El coloquio de los perros” es el título de una novela del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra. En ella conversan dos canes, llamados Cipión y Berganza, donde el segundo le relata al primero sus experiencias con diferentes amos, por distintos lugares.