Concepto de disposición

La palabra disposición puede ser entendida según el contexto en que se use de varios modos. Procede del latín "dispositonis", vocablo que está integrado por términos latinos: el prefijo de separación "dis", "positus" en el sentido de "puesto" más el sufijo "cion" de acción y resultado.

Podemos referirnos a la disposición como el libre ejercicio de nuestra libertad para decidir sobre nuestras pertenencias, como cuando se decide vender o donar algo de nuestra propiedad. En este sentido se habla de disposición de última voluntad la que hace el causante en un testamento, donde manifiesta lo que desea que se haga con sus bienes materiales luego de su deceso.

En otro sentido podemos hablar de disposición como forma de ordenar cosas o seres vivos. Así hablamos de la disposición de los libros en una biblioteca, de la disposición de las hormigas en un hormiguero, de la disposición de los pupitres en un aula de la escuela, de los muebles en una casa, o de la disposición de las tropas adoptadas en una batalla. En este caso es frecuente el uso en arquitectura, donde se habla de la disposición de los ambientes de una construcción y su orientación cardinal: "Dispondremos las habitaciones de tal modo que la luz solar penetre por las ventanas por la mañana".

Cómo estado de ánimo se habla de buena o mala disposición según se muestren ganas o no de realizar alguna actividad o asumir un compromiso: “el alumno estaba bien dispuesto a hacer la tarea” o “hubo mala disposición para llegar a un acuerdo”.

Estar a disposición de alguien es una fórmula de cortesía, que se emplea, por ejemplo, cuando alguien hace una petición o envía una respuesta, y agrega "quedo a disposición por si falta algún comprobante" o cuando alguien presta un servicio y puede generar alguna consulta futura: "El médico fue muy amable, me dejó su número teefónico y se puso a disposición por si me sentía mal de salud".

En la salud, estar dispuesto es estar sano, saludable, al condrario de estar indispuesto, que implica no sentirse bien, especialmente aplicado a las mujeres durante el período menstrual.

En el sentido de norma legal, moral, religiosa o consuetudinaria, son los mandatos prescriptivos de conducta impuestos por el Estado (disposiciones o normas jurídicas con sanción efectiva) la conciencia (normas individuales castigadas con el remordimiento) la religión de cada uno (si no aceptas a Dios irás al infierno) o la sociedad en la que se vive (normas de uso, que en general solo se sancionan con el desprecio social) respectivamente.

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