Concepto de idóneo

El origen de la palabra idóneo se halla en el latín “idoneus”, que es aquello que se identifica con el modelo, o sea, lo que es igual a lo requerido. Lo idóneo es el sujeto o el objeto que tiene la aptitud justa para algo, que atiende a la finalidad para la cual ha sido asignado.

Lo idóneo es siempre con respecto a un determinado objetivo, de lo que resulta que es casi imposible que algo o alguien sea idóneo para todo. No hay necesidad que el idóneo sea exclusivo, ya que puede haber varios que cumplan acabadamente el fin previsto.

Bíblicamente, la ayuda idónea que Dios concibió para el hombre fue la mujer, que sirve para complementarlo como esposa, y convertirlo en un ser íntegro.

Ejemplos de uso: “Este ingeniero químico es idóneo para la tarea, ya que necesitamos a alguien responsable y con conocimientos del tema, para preparar las fórmulas magistrales”; “Para constituir nuestro familia quiero hallar un lugar idóneo, con comodidades suficientes, un espacio verde y ubicado en un barrio tranquilo”, “Esta computadora es idónea para hacer mi trabajo ya que tiene suficiente memoria de almacenamiento de datos” o “Busco personal idóneo para realizar tareas de mantenimiento en mi edificio. Deben saber de electricidad, plomería y albañilería”.

No siempre un título habilitante certifica la idoneidad, o sea la capacidad de arribar bien a los resultados, pues generalmente la teoría debe acompañarse de experiencia: “Si bien cualquier cirujano puede operar, considero idóneo al que ya lo ha hecho muchas veces en forma exitosa” o “Si bien Juan nunca se recibió de contador, lleva mi contabilidad de un modo asombroso, pues la práctica lo convirtió en idóneo para eso”.

La Constitución de la Nación argentina establece el requisito único de la idoneidad para el acceso a los cargos públicos (art. 16). Esto es propio de las meritocracias, aunque sabemos que en la práctica no son los más idóneos los que desempeñan esas funciones, sino los que son cercanos al partido político gobernante o tienen alguna relación con el poder. Pocas veces se toman exámenes de admisión, y cuando se lo hace, no son tenidos en cuenta los resultados.