Concepto de incompleto

La palabra incompleto, del latín “incompletus” se forma con el prefijo de negación “in” sobre el adjetivo “completo”, que indica que algo está entero y no tiene faltantes, pues “pletus” en latín significa “pleno”, y el prefijo “con” se refiere a una totalidad.

Lo incompleto no significa que esté equivocado, sino que algo le falta en menor o mayor medida, por lo cual presenta falencias, y se aplica a muchos ámbitos, naturales, personales y sociales, por ejemplo: “Mi albañil me hizo un trabajo incompleto, pues le faltó realizar las terminaciones y estéticamente no quedó prolijo”, “Tu examen no está mal, pero sí incompleto, creo que estudiaste, pero te faltó profundizar en los temas”, “El período de lluvias este año fue incompleto, faltó que cayera más agua para que la cosecha fuera más fructífera”, "Por accidente rompí parte de mi vajilla de porcelana y el juego me quedó incompleto", “Las obras hidráulicas quedaron incompletas por falta de presupuesto, y sigue peligrando la seguridad de los pobladores si hubiera inundaciones”, "Este aparato está incompleto y por eso no funciona" o “Mi vida quedó incompleta desde la muerte de mi esposo”.

En los razonamientos inductivos, estos son incompletos, cuando a partir de proposiciones que analizan casos particulares, no se agotan todos, y se llega a una conclusión general, por ejemplo: primera premisa: “Juan es un niño estudioso”, segunda premisa: “Pedro es un niño estudioso”, tercera premisa: “María es una niña estudiosa”. Conclusión: “Todos los niños son estudiosos”.

En la filosofía aristotélica se consideró a la mujer como un hombre incompleto, que solo cumplía el papel de gestante. Socialmente su posición era muy inferior al varón, al que debía obedecer, aunque se ubicaba sobre los esclavos. Bíblicamente, el varón era un ser incompleto, y por eso Dios creó a la mujer para completarlo.

En Medicina, se denomina aborto incompleto, a la emergencia obstétrica donde queda retenido dentro del útero materno parte del tejido fetal, ya sea que el aborto haya sido espontáneo o inducido. El médico deberá completar el aborto pues de lo contrario puede haber graves daños en la madre, por riesgo de hemorragia e infecciones.