Concepto de glosa

La palabra glosa significa idioma en griego, y en latín “glosa” se traduce como palabra oscura cuya significado se debe aclarar. Puede definirse una glosa como una aclaración de un contenido de significación dudoso.

La aclaración de textos fue muy usual en la Edad Media. La escuela de los glosadores apareció en los albores del siglo XI y fue iniciada por Irnerio, quien al hallar un manuscrito del Digesto (libro integrante del Cuerpo Iuris Civiles que recopilaba la jurisprudencia) del emperador Justiniano, en forma casual, en a biblioteca de la ciudad de Pisa, en el contexto de la "querella de las investiduras", conflicto desatado entre el Papado y el Emperador lo estudió en forma gramatical y filológica, usando el método exegético. Irnerio fue partidario del emperador Enrique V.

Irnerio y sus seguidores anotaban al margen de lo escrito acotaciones para entender el contenido de la obra, sin dar ninguna explicación, como sí lo hizo la escuela que le siguió, la de los comentaristas. Los glosadores usaron un método llamado exegético, pues el examen era gramatical y filológco. Esto se llamó glosas, que podían estar en los márgenes (glosas marginales) o entre líneas (glosas interlineadas). Cuando se lograba extraer principios generales, se denominaban brocardas.

La Glosa Magna, o Gran Glosa, es el nombre con que se conoce a la obra de compilación de las glosas efectuada, por el jurisconsulto italiano, Francisco Accursio (1185-1263) y que permitió que se preservara la obra de la escuela de los glosadores, ya que reunió unas cien mil de modo sistematizado.

El conjunto de glosas, que hasta hoy se utilizan en los libros de textos, que contienen el significado de palabras oscuras, puestas en general al final de los libros, recibe la denominación de glosario.

Otro ejemplo de glosas aclaratorias son las Emilianenses, realizadas en distintos idiomas (muchas en romance riojano, y otras en latín, en romance riojano precastellano y también en vasco o euskera) en el siglo X en el Monasterio de San Milán. Consistían en aclaraciones breves, marginales o interlineales, puestas de modo manuscrito y con fin aclaratorio de las palabras latinas, que integraban los códices.

Otra acepción de la palabra glosa se refiere a una composición poética que resulta de la reelaboración de poemas anteriores y cuando al final de ella o de cada estrofa, se colocan versos ya propuestos anteriormente (comentados) que riman otorgando sentido. Por ejemplo “Glosa a Villamediana” publicada en 1961, por el poeta Gerardo Diego nacido en 1896 y fallecido en 1988.

En contabilidad se llama glosa, al detalle resumido de la operación que se registra en los asientos contables, y que da cuenta de forma transparente de las diversas transacciones.

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