Concepto de lenguaje inclusivo

El lenguaje inclusivo o no sexista, intenta borrar las discriminaciones que se producen en la lengua escrita u oral con respecto a mujeres, hombres y transexuales. es una lucha del colectivo feminista, que ha logrado mucho, en pos de oponerse a la sociedad machista tradicional, y que, en este, como en muchos otros ámbitos, choca contra una barrera de costumbres ancestrales, que se hace difícil cambiar.

El mundo desde las primeras sociedades, fue machista, incluso religiosamente hablando. Cabe mencionar solo a modo de ejemplo que Dios hizo al hombre, y luego a la mujer de una de sus costillas, para acompañarlo. Además, el Hijo de Dios es hombre y no mujer. Recorriendo la historia, tenemos pocos ejemplos de mujeres como líderes políticas o sociales, siendo su tarea fundamental la de cuidar del hogar, y su condición, el de un ser débil, que necesita la protección masculina. Los primeros derechos naturales consagrados tras la Revolución Francesa, fueron para el hombre y el ciudadano, entendiéndolo como varón y no como sinónimo de humanidad.

En cuanto al lenguaje, es también producto de esa misma sociedad, que identifica como femeninos o masculinos ciertos términos, privilegiando al varón, y dejando afuera, a aquellos que no se encuentran comprendidos en esos dos sexos, pues tienen una orientación sexual diferente. El lenguaje inclusivo tiene por meta democratizarlo, igualando a todos los seres humanos al momento de nombrarlos.

Muchos se horrorizan de este nuevo lenguaje, que aún es rechazado por la RAE, pero en realidad, la creación de la lengua es convencional, y no habría demasiado problema en que se incorpore esta nueva manera de hablar y escribir; no sería ninguna catástrofe, aunque también reconocemos que no variaría el pensamiento de aquellos que discriminan, que va mucho más allá de una simple manera de nombrar al otro.

Dentro del lenguaje inclusivo, se pretende no solo que las palabras solo masculinas tengan una versión femenina, por ejemplo, una mujer no es la presidente o la ministro; sino la presidenta o la ministra (un claro ejemplo de machismo es llamar hombres a todos los seres humanos) sino también incorporar un género neutro. es aquí donde estaría representado el verdadero lenguaje inclusivo, que abarque a quienes son transexuales o no se auto perciben identificados en un género, los que se nombrarían, por ejemplo, como ministrx o doctorx o licenciadx (la x se lee como “e”). También se propone directamente escribir la “e” en lugar de la “x” para facilitar la lectura. “Todas” sería hablar en femenino, “todos” en masculino y “todxs” o “todes”, en neutro. Si usamos estas últimas palabras, se incluirían realmente a toda la humanidad, sin hablar ni en femenino ni en masculino. También se propuso usar el @, pero en este caso, si bien están incluidos varones y mujeres, no lo están las personas transexuales.