Concepto de ripio

La palabra ripio es un sustantivo masculino que nos remonta, al buscar su etimología, al latín “replere”, integrado el término por el prefijo de reiteración, “re”, y por “plere” verbo que se traduce como “llenar”.

Ripio es todo aquello que es sobrante de algo, y sirve para rellenar otra cosa.

Un camino de ripio, conocido también como “camino mejorado”, es aquel, frecuente en zonas rurales o de escasa urbanización, que permite ser transitado con mayor facilidad que uno de tierra, y son menos inundables, pero no en la medida, que lo permiten los terrenos que han sido asfaltados, ya que los que han sido rellenados con ripio, integrado por trozos de cascajo (pedazos pequeños de ladrillo o piedra) o grava (trocitos milimétricos de roca) resultan ser más inestables, por lo cual se recomienda a los conductores ser precavidos, inflando más los neumáticos, tratando de no hacer maniobras bruscas al tratar de evitar alguna piedra de mayor tamaño o para tratar de pasar a otro vehículo, y reduciendo la velocidad.

Ejemplos de uso del vocablo: “Me desvié de la carretera, y tomé por un camino de ripio, lo que me obligó a conducir más lentamente, pues era muy pedregoso”, “Han asfaltado el camino que conduce del campo al pueblo, que antes era de ripio, y eso hizo que se convirtiera en mucho más ágil el acceso a los servicios básicos” o “No pudo asfaltarse la calle, pero al menos, al ponerle ripio es más transitable, y cuando llueve es menos anegable”.

En literatura y poesía

En este ámbito, se denomina ripio, a las palabras superfluas o vanas que se agregan a un diálogo, a una narración, a una exposición, una composición musical o a una rima. El ripio podría quitarse, y no alteraría el mensaje que se desea transmitir, por eso está “de relleno”.

En las poesías, se las conoce a las que tienen ripios, como “rima fácil” y le resta calidad a la obra. Si bien es común que se usen para completar versos u otorgarles la consonancia o asonancia requerida, hay que ser cuidadosos para no abusar de este recurso, que puede resultar contraproducente, aunque hasta grandes poetas, de la talla de Rubén Darío, han sido señalados por utilizarlos con suma frecuencia.

“Ripios clásicos” es el título de un libro sobre el tema, cuya autoría le pertenece al escritor, periodista y jurista español, Antonio Zozaya (1859-1943) donde realiza una crítica a grandes poetas, que han usado y abusado de los ripios, como el caso de Calderón de la Barca.