Concepto de repelente

La palabra repelente se originó en el vocablo latino “repellentis” participio presente de “repellere”, verbo que designa la acción de repeler o rechazar; y que se integra por el prefijo regresivo “re” y el verbo “pellere” que se traduce como “impulsar”. Es repelente aquello que genera rechazo o repulsión; y por ello aleja, y ahuyenta.

Son personas repelentes, aquellas que alejan de sí a los demás, con sus gestos, palabras, apariencia, actitudes, etcétera. Por ejemplo: “Mi jefe es tan repelente que todos tratamos de evitar tener trato con él, ya que siempre está de mal humor”, “El hombre está muy sucio y despide un olor repelente”, “Sus palabras repelentes, hieren las almas sensibles” o “Es tan antipático que su presencia resulta repelente”.

Las sustancias repelentes, son aquellas, que de modo natural o artificial son usadas para rechazar o combatir plagas que pueden afectar a plantaciones, animales o personas. Pueden actuar contra insectos, pájaros, peces o mamíferos, que se consideran dañinos. Existen repelentes que usan sonidos para alejar a las plagas, pero su efectividad es dudosa.

Entre los repelentes más populares, figuran los de mosquitos, que son muy molestos cuando pican, pudiendo traer, algunos de ellos, reacciones alérgicas, por las proteínas que contiene la saliva de las hembras picadoras; y otros, enfermedades graves, como el dengue, si contienen el virus en su saliva.

Las hembras del mosquito pican por necesidad, pues la sangre la necesitan para que sus huevos se desarrollen.
Los repelentes de mosquitos son una buena solución para alejarlos, ya que tienen un olor que les resulta desagradable; y sin matarlos, impide que se acerquen a picar a quien lo tiene colocado en su piel, ya sea en forma de crema, lociones, espumas o aerosol. El efecto dura una cierta cantidad de tiempo, dependiendo del tipo de repelente utilizado por lo cual se lo debe ir renovando.

Algunos repelentes son a base de citronela, que es una planta gramínea, originaria del sudeste asiático, de fuerte aroma cítrico, de ahí su nombre; y es recomendable para su uso en niños pequeños, pudiendo colocarse en jardines, o usarse como velas o como repelente líquido corporal; y otros son químicos sintéticos. Uno de los más conocidos es el DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida) que no solo ahuyenta mosquitos, sino también, pulgas y garrapatas. Fue desarrollado en el año 1946, por el ejército estadounidense luego de experimentar durante la Segunda Guerra Mundial en lugares infectados por la presencia de mosquitos. El uso masivo fue a partir de 1957.