Concepto de máscara

La palabra máscara tiene un origen etimológico remoto en la palabra árabe “mashara”, con significado de “bufón” de donde pasó al español, y designa una ficción que oculta la realidad. En griego la máscara era lo que ocultaba el rostro, y de allí derivó persona, que era quien era oído en el teatro con gran resonación en su voz, pues la máscara hacia salir el sonido por una sola abertura a la altura de la boca. De uso muy frecuente en las actividades teatrales, se constituyó en su símbolo, siendo el mismo dos máscaras, una con expresión de alegría, y otra de tristeza; interpuestas.

Se utilizaron en pueblos de la antigüedad, siendo común entre egipcios, griegos y romanos. En la cultura micénica se usaban máscaras de oro, ya empleadas por los egipcios, para colocarlas sobre el rostro de los muertos, reproduciendo sus facciones con fidelidad, reflejando la dignidad que tuvo el hombre en su vida. La Edad Media no fue ajena al uso de máscaras, empleándose con asiduidad en los carnavales venecianos.

Una máscara es una figura que se realiza sobre distintos materiales no traslúcidos, como plástico, tela, yeso o cartón, y se usa sobre el rostro de la persona con el fin de ocultarse tras ella, y no ser reconocida. También se usa con fines de preservación de la salud, como las máscaras anti gas, que impiden el ingreso al organismo de gases nocivos.

Muchas veces es parte del atuendo seleccionado que integra los disfraces en los denominados bailes o fiestas de máscaras.

Por extensión se aplica a todo lo que oculta una realidad, o sea a una ficción o mentira. En la Revolución de Mayo de 1810 se llamó “La máscara de Fernando VII”, al juramento que hicieron los patriotas de gobernar en nombre del rey cautivo, cuando en realidad se buscaba liberarse de la metrópoli.