Concepto de destierro

La palabra destierro hace referencia a la acción y además al efecto del verbo desterrar, integrado por dos términos de origen latino: el prefijo de separación “des” y “terra” = “tierra”. Desterrar es expulsar a alguien de su tierra o del territorio que se habita.

Se trata de una condena aplicada antiguamente con bastante asiduidad donde el condenado era obligado a alejarse del territorio, fuera de las fronteras de un Estado o reino sin poder regresar por el tempo establecido, o a perpetuidad, según los casos. Era una pena grave inmediatamente inferior a la pena capital.

Personajes famosos como el poeta Ovidio (843 a. C -17) sufrieron el destierro, en este caso impuesto en el año 8 por el primer emperador romano, Augusto. Fue enviado a la desolada aldea de Tomi, que actualmente es la ciudad de Constanza en Rumania, junto al mar Negro. No se sabe con certeza cuáles fueron los motivos por los que fue desterrado. Algunos suponen que fue por el contenido erótico de sus poemas y otros por conocer demasiado sobre la vida promiscua de su hija Julia, la que también fue desterrada por haber sido acusada de adulterio con el cónsul Julio Antonio muy amigo de Augusto.

No solo se condenaba al destierro a personas individuales sino a pueblos enteros como ocurrió con los hebreos del Reino de judá que fueron desterrados a Babilonia y allí permanecieron esclavizados entre los años 586 a. C y 537 a. C.

El Tribunal de la Inquisición también aplicó el destierro a quienes se negaban a confesar, a los sospechosos de ser culpables con varios indicios en su contra y a los confesos.

En la Edad Contemporánea, fue común también el destierro de los reclusos condenados por penas graves, enviándolos a colonias retiradas de lugares poblados, como el caso de la isla del Diablo, inaugurado en 1852, en las costas de la Guayana francesa, donde iban los más peligrosos criminales de Francia y también enemigos políticos del emperador Napoleón III.

En la Literatura el destierro es mencionado por ejemplo en el “Cantar de mio Cid” de autor anónimo que data de alrededor del año 1200 y cuenta las hazañas del caballero Rodrigo Díaz de Vivar. En esta obra el primer cantar se titula “Cantar del destierro”, pena que se impone al protagonista por parte del rey Alfonso VI, quien acepta como verdaderas, las falsas acusaciones de que el Cid se ha quedado con el dinero de las contribuciones.

Actualmente el destierro es reemplazado por la deportación, que implica devolver a sus países a personas que están residiendo en el extranjero, en general de modo ilegal.