Concepto de fideicomiso

La palabra fideicomiso proviene en su etimología del latín “fides”, que significa buena fe, y “comissus”: comisión. En todo fideicomiso interviene un fiduciante que encarga un negocio a otro, llamado fiduciario, y un tercero beneficiario del negocio.

En la antigua Roma el fideicomiso era un modo de transmisión de los bienes hereditarios, por el cual el fiduciante nombraba como heredero al fiduciario, pero con el encargo de buena fe que le entregara los bienes al beneficiario, que se llamaba fideicomisario, quien tenía contra el fiduciario un derecho crediticio. Podía abarcar la totalidad de los bienes o bienes específicos a la manera de un legado, y su fin era poder beneficiar con la herencia a alguna persona que legalmente estaba imposibilitada de adquirirla, por ejemplo, por ser extranjero.

El artículo 2662 del Código Civil argentino, sustituido en su redacción por el artículo 73 de la ley 24.441 de 1995, dentro del título del dominio imperfecto, llama dominio fiduciario al adquirido a través de un fideicomiso constituido ya sea por contrato o por testamento. Su duración es hasta la extinción del fideicomiso, y su objetivo final es entregar la cosa a quien corresponda según lo determine el contrato, el testamento o la disposición legal. Su período máximo de duración es de 30 años y el fiduciario recibe por su tarea una comisión.

El patrimonio dado en fideicomiso es un patrimonio de afectación diferenciado de los bienes del fiduciante y del fiduciario, afectado a las obligaciones del fideicomiso. En el derecho anglosajón recibe el nombre de trust.