Concepto de fraude electoral

Como todo fraude, el electoral, consiste en una o más maniobras engañosas o maquinaciones, para lograr en este caso, cambiar el resultado que hubieran tenido los comicios sin esas intervenciones ilícitas. Es un delito con fines políticos y en contra de la democracia, pues atenta contra la real voluntad de la mayoría popular.

Muy común a través de la historia y en diferentes países, consiste en prácticas diversas, como hacer desaparecer sufragios, aparentar el voto de personas fallecidas, que “lo emiten” a través de otras personas, adulteración de las actas donde deberían constar los resultados reales, no colocar boletas de ciertos partidos, realizar promesas a los votantes a cambio de inclinar su voluntad hacia determinado candidato, etcétera. En la actualidad se ha incorporado una nueva forma de fraude electoral, el electrónico, donde se tergiversan los resultados de las votaciones utilizando los medios electrónicos.

Argentina, debió sufrir el fraude electoral a los largo de su vida política, situación que se remedió con la sanción en el año 1912, de la Ley Sáenz peña, aunque estas situaciones de corrupción electoral volvieron a repetirse durante la década infame, a partir de 1931 y hasta 1943, admitiendo el gobierno manifiestamente su uso, llamando a esta técnica, “fraude patriótico”, justificada para evitar que el pueblo, al que se calificaba de ignorante, impusiera su voluntad en las urnas.

El Código Nacional Electoral de la Argentina, de 1983,en su artículo 139 enumera una serie de delitos electorales, castigando al actor, con prisión de entre un año y tres, entre cuyos casos, cita: a quien usando intimidación o violencia impida sufragar o ejercer un cargo electoral, a quien forzare a otro a votar de un modo determinado, a quien suplante a un votante, o votara más de una vez, a quien sustituya, destruya o sustraiga urnas, o votos durante el sufragio, o boletas del cuarto oscuro, o sustituya a un votante, etcétera.