Concepto de írrito

La palabra írrito es un adjetivo que nos remite en su etimología al latín “irrĭtus”, que puede traducirse como carente de validez, nulo o sin fuerza obligatoria. No tiene relación con el verbo irritar, que significa “provocación”.

No es una palabra que usemos en lo cotidiano, sino que es propia del ámbito jurídico, para aludir a alguna parte del proceso judicial, o a un acto eleccionario, o a un acto jurídico, que no tiene validez legal, ya sea por incumplimiento de formas o vicios de la voluntad o falta de capacidad de las partes, según el caso.

Ejemplos: “Hubo fraude electoral en la elección presidencial y por eso se declaró írrito el proceso”, “Me iniciaron un juicio y no me notificaron, por lo tanto, pedí que se declarara írrita la causa” o “Me obligaron a firmar un Pagaré en contra de mi voluntad, bajo amenazas, por eso solicité que se declarara írrito el título ejecutivo”.
En la República Oriental del Uruguay, puede leerse en su Declaratoria de Independencia, que declara írritos la dependencia de ese Estado de Paraguay y de Brasil, por haber sido esos juramentos de anexión, obtenidos por la fuerza.

Un matrimonio es írrito si se celebró, por ejemplo, entre menores, en edades no legalmente permitidas, ni siquiera con autorización de padres, tutores o juez; o por personas privadas de razón o entre parientes en grado prohibido.
La cosa juzgada írrita, tiene por objeto que una sentencia judicial penal firme, que ha agotado todas sus instancias, pueda ser declarada como tal en un proceso judicial, cuando contraría el principio fundamental del Derecho, que es hacer justicia. Las sentencias judiciales en lo penal, cuando favorecen al demandado no son revisables si ya hay cosa juzgada. Sin embrago, cuando el proceso aparece como una mera simulación, dejando desprovistas a las víctimas de una condena a todas luces justa, cabe la posibilidad de declararla írrita.