Concepto de clientelismo

Clientelismo es un vocablo compuesto por la unión de dos términos latinos: cliente, del latín “cliens” individuo de clase social desfavorecida protegido por un patricio; y el prefijo “ismo” que designa en este caso una actividad.

Es una palabra que se usa especialmente en el ámbito político para nombrar aquella situación, donde los simpatizantes de un partido político reciben “favores” o concesiones como recompensa de su fidelidad y apoyo electoral, por parte de los titulares o aspirantes a ocupar cargos políticos. El clientelismo es un claro ejemplo de corrupción política.

Normalmente, en la democracia los candidatos tratan de convencer al electorado que ellos son la única alternativa viable, haciendo promesas de campaña para el bien común. Sin embargo, en el clientelismo lo ofrecido es un bien particular. Así, el candidato u otros integrantes del partido “compran” los servicios de sufragio del electorado, utilizando para ello sus poderes de funcionarios públicos; y los electores, a su vez, adquieren los favores prometidos, en general a través de alguien que actúa como mediador, conocido como “puntero”. Con esto, la decisión de voto no está sustentada en la convicción del elector en la eficacia y valoración positiva de la ideología del partido y su plataforma electoral; sino en los beneficios personales y egoístas, que obtiene apoyando al candidato, tanto para que llegue al poder como para que se mantenga en él.

Puede suceder también, que “los clientes” que “compren” y apoyen al candidato no lo hagan para obtener favores sino para evitar represalias, o sea, por temor.

Lo que se les entrega a los electores como pago por su apoyo es variable, desde comida y dinero, hasta exenciones impositivas o puestos en el gobierno.

Estos vendedores de favores y sus clientes, no guardan una relación de igualdad, ya que los votantes están en una relación de fuerte subordinación social y económica; y en la mayoría de los casos, cultural.