Concepto de latrocinio

La palabra latrocinio, deriva etimológicamente del latín “latrocinĭum” y se aplicaba a quienes portaban las armas en el ejército romano a cambio de un sueldo. Con la decadencia del Imperio, la paga comenzó a eludirse con lo cual los miembros de las milicias robaban para subsistir, y así el latrocinio se usó para designar a estos actos de robo, hurto o pillaje, extendiéndose a todo otro delito que defraude a terceros.

El latrocinio, jurídicamente, en la actualidad, se comete cuando se mata en ocasión de cometer un robo. En el Código Penal argentino este hecho está descrito y penado por el artículo 165. La pena que corresponde oscila entre los 10 y los 25 años de prisión o de reclusión. Las dudas se presentan, en si se necesita el dolo en la comisión del delito de homicidio en ocasión del robo, tesis defendida por Soler, o si basta con la culpa para configurar el latrocinio, como por ejemplo lo entiende Núñez. Sin embargo no son latrocinios los homicidios llamados “criminis causa”, que sería el caso de que el homicidio tuviera el fin de preparar, ocultar, facilitar o consumar otro delito, en este caso, el robo.

Concepto de latrocinio

En el latrocinio son dos delitos en concurso, sin intencionalidad de estar conectados entre sí, necesariamente, salvo porque el homicidio ocurre mientras se está robando. El homicidio no es necesario en el latrocinio para que el robo se cometa, en el “criminis causa” el homicidio resulta indispensable, pues está pensado dentro de la acción delictiva.

Al asumir en Argentina el poder José Félix Uriburu, por un golpe de Estado en 1930, lanzó una Proclama para justificar el modo inconstitucional de acceso a poder, acusando entre otros delitos, al gobierno depuesto, de actos de latrocinio.