Concepto de desastre

La palabra desastre proviene del latín dis (separación) y de astro (estrella) haciendo referencia a fenómenos astrológicos anormales, que los antiguos romanos tomaban como presagio del avecinamiento de grandes males.

El desastre es la consecuencia gravemente negativa de un hecho catastrófico que provoca pérdidas de gran magnitud, en personas, cosechas, animales, industrias u otros bienes valiosos. Pueden ser ocasionados por la propia naturaleza, como los terremotos, los rayos que ocasionan incendios, una avalancha de nieve, una erupción volcánica, o inundaciones, en cuyo caso recibe el nombre de desastre natural; o por la acción humana, como por ejemplo un incendio producido por dolo o negligencia que se extiende en grandes áreas. Por fortuna los desastres no ocurren con gran frecuencia, sino esporádicamente, pero dejan un terrible saldo de muertos, heridos, destrucciones materiales, e implican una fuerte inversión por parte del estado. Recordemos por ejemplo el terremoto en Haití del 12 de enero de 2010 y el de Chile del 27 de febrero del mismo año.

La capacidad que tienen las sociedades para prevenir o mitigar los efectos nefastos de los desastres se denomina vulnerabilidad, que será tanto más alta cuanto menor sea la posibilidad de prevención o de menguar sus efectos.

Por extensión se habla de desastre para designar cualquier consecuencia adversa relevante, de diversas índoles. Así hablamos que la conducta de Juanito es un desastre, o que Marta es un desastre para Matemática, o que la pieza de Julián está tan desordenada que es un desastre, o que la inflación crece tanto que ya es un desastre.