Concepto de estupefaciente

La palabra estupefaciente es de origen latino, y se trata del participio del verbo “stupefacere” integrada por “stupere” en el sentido de quedar aturdido, y por “facere” que significa “hacer”.

Se aplica el término estupefaciente a aquellas drogas narcóticas con gran capacidad adictiva que obnubilan la mente, produciendo en quien las consume, sueño, inactividad, letargo, relajación, desinhibición, alucinaciones, como ocurre con el LSD, y/o ausencia de dolor, al inhibir la transmisión nerviosa. Su misión es actuar sobre el sistema nervioso central, modificando las conductas y afectando gravemente la salud. El individuo queda en un estado pasivo, no reactivo, como si estuviera paralizado, y en otros casos puede contribuir a desencadenar conductas ilegales o antisociales. El que ha adquirido el hábito del consumo de estupefacientes es un adicto y necesita tratamiento médico y psicológico. Una sobredosis puede conducir a la muerte.

Concepto de estupefaciente

Algunas sustancias que actúan sobre el sistema nervioso central son lícitas en su consumo humano o animal, si están recetadas en un formulario especial por un médico para una patología específica y en la dosis adecuada, como por ejemplo la morfina. Estas son llamadas psicotrópicos; mientras que otras, los estupefacientes, están directamente prohibidas, como la cocaína, el cannabis o la heroína. En la lista de estupefacientes no solo se incluyen los depresores del sistema nervioso sino también las sustancias psicoactivas como la cocaína. El tráfico de estupefacientes es un delito que deja enormes ganancias, que atenta contra la salud pública, castigado con penas severas, y que es objeto de persecución internacional. La tenencia para consumo, en muchos países no es una conducta delictiva, ya que se considera al adicto no un delincuente sino un enfermo.