Concepto de Abulia

La palabra abulia o “aboulia” reconoce su etimología en el idioma griego, y está formada por el prefijo negativo “a” y “boulé”, que indica deseo, deliberación, o voluntad.

Puede definirse actualmente a la abulia como un estado de la persona en que se halla carente de actuar, de tomar decisiones, o de sentir emociones; es un ser pasivo, indiferente a su presente y su futuro, y a su entorno. Cuando se actúa, se lo hace de modo automático, sin interés ni motivación. Algunos creen que es un síntoma de otra enfermedad, como la demencia o el mal de Alzheimer; y otros, un trastorno de la voluntad diferenciado.

El abúlico se siente aburrido, sin energía, desmotivado, apático, impotente, insatisfecho, desganado, desinteresado en sí mismo (incluso puede dejar de asearse o alimentarse, y no querer salir de su lecho) y en su entorno, se desentiende de sus vínculos afectivos y de sus obligaciones laborales, no se fija metas ni se ilusiona; y no hace nada para revertir esa situación. Sus movimientos soin lentos y sus respuestas tardías. Muchas veces se confunde con la pereza, pero realmente quien padece abulia, no es que no quiere hacer cosas, sino que carece de la voluntad para hacerlas. No se soluciona con gritos ni coerciones, pues éstas solo aumentarán la angustia del paciente. Cuando es menos grave, y el individuo realiza algunas actividades, a las que le encuentra algún sentido, se denomina hipoabulia. No siempre es generalizada, sino que afecta a algún aspecto de la conducta, pudiendo reconocerse la abulia motriz, la abulia intelectual, la moral, etcétera. Se necesita la ayuda especializada de psiquiatras y psicólogos, pues afecta mucho a la calidad de vida delk abúlico y la de sus familiares directos. Imaginen un padre o madre abúlicos, que además de a sí mismos, descuidan a sus hijos y sus obligaciones laborales; o a un niño o joven abúlicos, que necesitan de la constante atención de sus padres.

Es una perturbación de la psiquis que puede ser pasajera, si se origina en algún hecho doloroso reciente, como por ejemplo, la muerte de un ser querido, o instalarse en la personalidad de manera permanente, como síntoma de otro trastorno, como la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el hipotiroidismo, el uso de estupefacientes o el consumo de alcohol. Puede manifestarse a cualquier edad, siendo muy frecuente en la adolescencia, acompañando los cambios físicos que el joven experimenta y el incremento de responsabilidades, ambas cosas que les son difíciles de asumir.

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