Concepto de ingratitud

El prefijo “in” alude a falta, que en este caso se refiere a la gratitud, o sea que importa la calidad de alguien que no se corresponde en sus actitudes a los favores que recibió de otro. El ingrato no valora lo que se da o se le ha brindado, y desprecia a su benefactor, con una actitud egoísta y soberbia.

La ingratitud no solo puede provenir de las personas individuales, entre padres e hijos, hermanos, tíos y sobrinos o amigos, entre otros muchos casos, sino que también puede provenir de la sociedad en su conjunto o del Estado mismo, como cuando no se pagan jubilaciones dignas a quienes han aportado al sistema a través de muchos años de trabajo digno, y están condenados a subsistir con sumas miserables en concepto de haber jubilatorio; o cuando se manda a los ciudadanos a pelear por la patria y luego no son reconocidos, como sucedió en Argentina con los sobrevivientes de la Guerra de Malvinas.

Si bien no se debe dar para recibir a cambio otra cosa, es injusto que quien recibe no retribuya de algún modo, en la medida de sus posibilidades: con un “gracias” sincero, un gesto cariñoso, una palabra, un acompañamiento en los momentos difíciles, etcétera. Seguir dando a quien desprecia lo recibido, es incentivar su egoísmo. Filósofos como Descartes han considerado la ingratitud un vicio, propio de las personas brutales y arrogantes, y también de los ignorantes y necios.

La ingratitud del donatario es una causa de revocación legal de las donaciones recibidas.