Concepto de liberalidad

Procedente del latín “liberalitas”, la palabra liberalidad, hace referencia a aquello que se da de modo desinteresado, sin esperar recibir nada a cambio. Es un acto generoso, de desprendimiento, movido por diversas razones, todas ellas, desinteresadas y voluntarias.

Ejemplos de uso: “Mi padre es un hombre muy generoso, ayuda siempre a los más necesitados, haciendo liberalidades a comedores comunitarios, orfanatos y asilos de ancianos”, “No consideres que esto es un pago por tus servicios, esto es solo una liberalidad adicional por el cariño que te tengo, tu salario será depositado en tiempo y forma” o “Estoy muy agradecido por las liberalidades que recibí ante mi infortunio, de personas que ni siquiera conocía y que se acercaron a darme su ayuda”.

Las liberalidades son una muestra de afecto, de empatía y solidaridad, que dicen mucho en sentido positivo de la persona que las hace, especialmente si comparte lo que tiene y necesita, y no lo que le sobra, y no se sienten superiores a quien las recibe, sino que brindan a los demás, apoyo sincero.

En el campo jurídico, las liberalidades, son las donaciones o legados que una persona hace en vida, para que tengan efecto inmediato, o sujetas a condición o plazo, o luego de su muerte, que benefician a un tercero sin que éste deba hacer ninguna contraprestación. No se exige más que el debido respeto del donatario hacia el donante, pues, en caso de grave ingratitud, la donación es pasible de revocarse.

Cuando durante la vida de una persona, ella hace liberalidades a favor de un heredero; al fallecer, lo dado en vida a esa persona, debe descontarse en el reparto de la herencia, con otros herederos forzosos, pues es considerada como un anticipo de herencia, lo que se denomina jurídicamente colación hereditaria.

Muchas veces, las liberalidades, lejos de ser actos de amor al prójimo, importan fraudes ya sea al fisco o a los acreedores, cuando se pretende, por medio de ellas, no pagar impuestos, haciendo pasar por liberalidades actos onerosos; o quitar bienes del patrimonio y ponerlos a nombre de otro, para que los acreedores, no cuenten con los bienes suficientes para satisfacer sus créditos en caso de no cumplir sus obligaciones en forma voluntaria, respectivamente.

Algunos contratos generosos, como el comodato, donde se presta a una cosa a otro de modo gratuito, por un cierto tiempo, no son estrictamente liberalidades, pues no hay empobrecimiento patrimonial de quien entrega la cosa al otro, ni crecimiento del patrimonio del comodatario.