Concepto de actos mortis causa

“Mortis causa” significa en latín, “por causa de muerte”, y se aplica a los actos jurídicos, que son hechos lícitos y voluntarios, que, en este caso, tienen efecto, luego de la muerte de quien los constituyó, que obviamente, al momento de realizar el acto debe estar vivo. Se trata de liberalidades, o sea transmisiones de todo un patrimonio (herencia testamentaria) o de parte de él (legados) con o sin cargo (el cargo significa que el que recibe los bienes debe hacer algo a cambio, sin que afecte la transmisión del dominio, pero pudiendo ser obligado a hacer lo encomendado, por ejemplo, erigir un monumento funerario de quien se recibió la herencia o disponer de parte de los bienes para alguna obra caritativa).

No son los únicos actos jurídicos, ya que hay otros que no necesitan que alguien fallezca para tener efecto, como son una compraventa, un trueque o una donación, y que por eso se conocen como “inter vivos”.

Quien es causa del acto jurídico, que tendrán efectos post mortem, se denomina por ello, causante. También se lo conoce como “de cuius” (aludiendo a quien es causa de la herencia o legado). Quien recibe el testamento como heredero universal de todos los bienes o de parte proporcional si los herederos designados son varios, es el heredero testamentario, y quien recibe el legado, de uno o algunos bienes, es el legatario.

No siempre que una persona muere, existe un acto jurídico mortis causa, pues si no se ha dejado una disposición de última voluntad 8testamento) por una persona capaz, determinando lo que desea que se haga con sus bienes, será la ley la que los asignará a los parientes próximos. En este caso, es también una transmisión mortis causa, pero obra de la ley, por eso no es un acto jurídico, porque, en este caso, no interviene la voluntad del disponente, que puede decidir el destino de su patrimonio siempre y cuando respete la Legítima (porción intocable que la ley asigna a sus parientes directos).