Concepto de rastro

El origen etimológico de la palabra rastro se encuentra en el latín “rastrum” que significa rastrillo, en alusión a la herramienta consistente en una barra dentada con mango, que deja marcas en la tierra, preparándola para la siembra, quitando yuyos, hojas, etcétera. Luego pasó a designar cualquier huella que se deja sobre una superficie.

En este sentido de huella, el rastro puede dejarse por ejemplo por pisar en alguna zona, y con ello dejar la marca del pie o del calzado, por apoyar la palma de la mano o uno o más dedos en una superficie, por dejar alguna señal cualquiera de haber estado en un lugar etcétera: “Seguí las huellas que el perro dejó en la arena y así pude encontrarlo, siguiente ese rastro”, “Tenía las manos sucias con pintura y al apoyarlas en la pared, dejó el rastro inconfundible de que estuvo en mi casa”, “El asesino dejó rastros de su horrible acción, pues la víctima tenía en sus uñas parte de su piel, y gracias a eso se lo pudo identificar”. Cuando no puede hallarse a algo o a alguien y no hay pistas o indicios de su paradero, se dice que no existen rastros. El paso del tiempo, las angustias, las enfermedades, las decepciones, etcétera también suele dejar sus rastros o marcas físicas o psicológicas: “Tus arrugas precoces son el rastro de una vida vivida con intensidad”, “Esta cicatriz es el rastro que me quedó de la cesárea” o “Mi alma tiene marcados los rastros de tu ingratitud y jamás podré perdonarte”.

Por otra parte, un rastro o baratillo es un mercado callejero popular que funciona instalando tiendas ambulantes, en algunos días prefijados, y donde puede adquirirse mercadería usada que comprende todo tipo de objetos, a precios reducidos. Cerca de la Playa Mayor de Madrid (España) puede apreciarse los domingos, desde mediados del siglo XVIII, el Rastro de Madrid, que ha alcanzado renombre internacional. El nombre rastro procede de que en sus inicios, las reses eran arrastradas desde el matadero hasta las curtiembres y dejaban un rastro de sangre en ese camino. También se llaman rastros algunos lugares donde se comercian productos nuevos o usados, obtenidos por donaciones, y con fines benéficos.

“Rastros de mentiras” es el título de una telenovela originaria de Brasil, que Rede Globo transmitió en 2014.