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Concepto de impoluto

La palabra impoluto es un adjetivo que califica a aquello que es puro e inmaculado. Procede etimológicamente del latín “impollutus”, término integrado por el prefijo de exclusión “im” y por el verbo “polluere”, en el sentido de manchar o mancillar, del cual “impollutus” es su participio perfecto.

Entre los colores, es el blanco aquel que se relaciona tradicionalmente con lo impoluto y la pureza, además de estar asociado a la inocencia y a la luz. Sin embargo, al ser tan claro es frecuente que las cosas que presenten ese color, muestren marcas o manchas, por lo cual hablar de blanco impoluto es decir que está inmaculado, totalmente limpio y sin ningún atisbo de roce o marca. Ejemplos: “La joven está vestida de blanco impoluto en el día de su boda” o “La ropa del tenista es blanca impoluta”. Los ángeles son generalmente representados con vestimentas y alas blancas impolutas.

Al asociarse a la pureza, todo aquello que no está contaminado resulta impoluto: “Este amanecer es impoluto, se respira el aroma de las flores, y la luz del sol parece quitar todo rastro imperfecto”.

En las personas, se califica a alguien de impoluto cuando no posee vicios o defectos de carácter, especialmente si es honesto y leal: “Es un empleado impoluto, jamás puso excusas para no hacer su trabajo, se lleva bien con sus compañeros, es respetuoso con sus jefes, y no acepta sobornos de nadie, por más tentadores que sean” o “Hay pocos políticos impolutos, la mayoría usa la posición de poder para su beneficio personal”.

El “Romancero del Eustaquio el impoluto” es una historieta cómica de autoría del uruguayo Tabaré Gómez Laborde. Son relatos de humor de escasa extensión que fueron publicados en la revista argentina llamada “Humor Registrado”. Eustaquio es un hombre cándido, inocente, que pasea por las noches y se encuentra con un personaje totalmente opuesto, sucio y corpulento que simula ser una autoridad y le pone obstáculos en su camino.