Concepto de hartazgo

La palabra harto procede etimológicamente del participio del verbo “farcire” aplicado a la acción de rellenar alimentos. El participio es “fartum” que puede traducirse como “rellenado”. El sufijo “azgo” indica que se trata de una acción o un estado. El hartazgo es entonces el acto y resultado de hartarse, llenarse o saturarse de comida, y por extensión de cualquier otra cosa o situación.

Ejemplo: Los invitados llenaron sus estómagos hasta el hartazgo y luego se sintieron mal, con problemas digestivos”, “Leí toda la noche hasta el hartazgo” “Te he explicado hasta el hartazgo que no debes mentir y sigues haciéndolo”, “El trabajo rutinario me produce hartazgo” o “Tengo hartazgo de los cuidados excesivos de mi madre, siento que no me deja respirar”.

El hartazgo supone un exceso, y como a pesar del dicho que expresa que lo que abunda no produce daño, sí deviene en situaciones molestas, incómodas y agobiantes. Produce hastío, desánimo, angustia y deseos de terminar con esa situación: “Ya estoy harto de mi vida miserable, voy a cambiarla radicalmente aunque me cueste la crítica de mis familiares y amigos; necesito más emociones”.

A veces basta para terminar con el hartazgo hacer pequeñas modificaciones en nuestras costumbres, pero en otros casos, cuando lo que provoca hartazgo es algo esencial en nuestras vidas, y es difícil cambiarlo, puede impedir la felicidad.

El hartazgo social ocurre cuando un grupo de personas se cansa de tolerar ciertas situaciones y procede a manifestarse pacífica o violentamente: “El hartazgo de los ciudadanos con la suba de precios y cargas impositivas generó una manifestación ruidosa en las calles, que se dirigió a la casa de gobierno”.

En la letra de la canción “Vagabundear” de Joan Manuel Serrat, se habla de estar harto de estar harto, y por lo tanto el protagonista se lanza a recorrer el mundo.