Concepto de floración

La floración es el proceso y el resultado del florecer de las plantas y el tiempo en que las flores perduran abiertas. El inicio de la floración ocurre con la apertura del 10 % de las flores y la floración plena cuando más de la mitad de sus flore los están. Mientras esto sucede se produce consecuentemente el acto de polinización (transporte por aire, por los insectos o por agua, del grano de polen desde la antera hasta el estigma o al orificio micropilar en las Gimnospermas) que asegura la continuidad de la especie, pues es un paso previo a la fecundación.
El tiempo de floración y la época varía según la especie. Algunas florecen varias veces al año, otras anualmente y otras muy pocas veces durante su vida. Un caso particular es el de la planta sudamericana Puya raimondii, cuya floración en forma de espiga tarda en producirse 150 años, disemina semillas y muere. Algunas flores duran solo un día antes de marchitarse y otras perduran bastante tiempo.

Hay varios procesos implicados en la floración: uno es el fototropismo, que es el movimiento generalmente de curvatura hacia el estímulo lumínico, con lo que las hojas pueden detectar la luz diurna, enviando la señal hacia la yema floral. Además de la luz, la temperatura y los nutrientes disponibles condicionan la floración.
Dadas las condiciones apropiadas, se produce en las hojas la proteína FT, que es conducida por el ARN hasta el ápice, donde se produce otra proteína, la FD, de cuya interacción nacerá la flor.

Si bien la primavera es la época más propicia para la floración, hay especies que lo hacen en invierno, como el tulipán o la violeta de los Alpes.

En los árboles frutales el tiempo de floración es en primavera (puede variar si hay cambios en las temperaturas estacionales) y es corto, pero, sin embargo, es esencial para la producción de los frutos. Al finalizar la floración, las flores se secan y caen los pétalos, estambres y estilos, pudiendo quedar el sépalo en el fruto.