Concepto de retama

La palabra retama tuvo origen en el vocablo árabe “ratama” que se usa para designar a los arbustos leguminosos integrantes de la familia de las Papilionáceas, carentes de espinas y que forman matorrales.

Presentan largas, flexibles y finas ramas, como los juncos, con hojas pequeñas y angulosas, en poca cantidad. Uno de sus usos es para fabricar escobas.

Hay diferentes clases o especies:

La Retama Sphaerocarpa o amarilla por el color de sus flores, que además tienen un rico aroma, y se dejan ver en primavera, abunda en la Península Ibérica y el norte africano. Es propia de climas mediterráneos, y se utilizó en épocas pasadas para combustible en los hornos donde se cocinaba pan.

No tiene casi hojas y puede llegar a medir tres metros de alto. La infusión obtenida de sus hojas y flores secas, tiene propiedades medicinales, para combatir las úlceras, el estreñimiento, problemas hepáticos, respiratorios, reumáticos y como diurético, para aliviar problemas renales y de retención de líquidos. Sin embargo hay que consumirla con cuidado y no sin previa consulta médica ya que puede tener toxicidad. Puede tener efectos abortivos. En forma de cataplasma alivia problemas de la piel, tales como abscesos.

La Retama Monosperma tiene flores blancas y también podemos encontrarla en la Pernínsula Ibérica, en su zona suroeste y en el norte de Marruecos. Prefiere suelos arenos y cercanos a las costas. Su altura es de unos tres metros y medio. Sus semillas contienen un alcaloide de gran toxicidad. Se utiliza para retener dunas móviles, para mejorar terrenos y hacerlos aptos para el cultivo, y como ornamento. Algunos le atribuyen funciones medicinales similares a los de la retama amarilla.