Concepto de mitocondria

El zoólogo alemán, Carl Benda (1857-1932) acuñó la palabra mitocondria en 1889, uniendo dos términos de origen griego: “mitos” que puede traducirse como hilo o filamento, y “khondros” que equivale en español a gránulo. El nombre de estas organelas, contenidas en gran número y de forma cilíndrica, que pueden encontrarse en el citoplasma de casi todas las células eucariotas, animales y vegetales, le fue atribuido porque dentro de la mitocondria pueden observarse muchos gránulos o bastones muy pequeñitos dispuestos de tal manera que conforman filamentos. El conjunto de estas microscópicas organelas cuyo diámetro puede alcanzar entre 0,5 y 1 y un micrómetro, conforman el condrioma.

En las mitocondrias se producen importantes actividades enzimáticas que influyen considerablemente en la fisiología celular, especialmente la respiración. La función principal de las organelas es brindar energía a la célula en forma de ATP o trifosfato de adenosina (aunque también intervienen en la diferenciación, el crecimiento, y el envejecimiento celular) y poseen una doble membrana separadas por un espacio intermembranoso (una membrana externa lisa y permeable formada por fosfolípidos y proteínas, en igual cantidad, y una membrana interna que presenta pliegues o crestas, donde se producen reacciones químicas) y una matriz, compuesta por proteínas y enzimas.

El proceso de producción de energía o metabolismo energético implica una serie de reacciones catabólicas, o sea, destructoras. Por procesos que liberan energía (reacciones exergónicas) moléculas complejas se transforman en sencillas. Las mitocondrias gracias a sus enzimas liberan la energía de las sustancias que se introducen en la célula
Si hay una falla mitocondrial, por deficiencia en una o más proteínas, enfermedad que en general se adquiere por herencia materna, los daños orgánicos son graves, especialmente en las células que más energía necesitan, como cerebro, riñones, corazón, sistema respiratorio, endócrino y musculo-esquelético. Pueden producir problemas visuales, sordera, diabetes, problemas respiratorios, debilidad muscular, problemas hormonales, enfermedades hepáticas y cardiológicas, etcétera.