Concepto de superficial

La palabra superficial procede del latín “superficialis”, vocablo integrado por el prefijo “super” que se traduce como “sobre”, el sustantivo “facies” en el sentido de “faz”, “superficie” o “cara” y el sufijo de relatividad o pertenencia “al”.

Lo superficial es lo que está vinculado a la superficie, y por ende, resulta poco profundo, y más bien relacionado a lo exterior.

Se aplica en diversos contextos:

Una herida resulta superficial cuando la ruptura de la piel no llega más allá del tejido subcutáneo; si lo hace, la herida será considerada profunda. Si bien las heridas superficiales no revisten gravedad, conviene limpiarlas bien, con agua y jabón neutro, y colocar algún producto antiséptico, para evitar infecciones; y si es una herida sangrante deberá realizarse alguna compresión. Hay zonas que sangran bastante, como cuando la lastimadura es en la yema de los dedos. Pueden ser provocadas por objetos cortantes, arañazos, mordeduras, abrasión o contusión.

Un libro, un diálogo, una película, un pensamiento, pueden ser calificados de superficiales cuando tratan temas banales, frívolos, sin ninguna importancia. Por ejemplo: “Este libro es superficial, trata sobre moda y amoríos pasajeros”, “Me aburre tu conversación superficial, solo sabes hablar de tus viajes de placer” o “Me gustan las películas superficiales pues me distraen; para temas serios y problemas, me alcanza con mi vida cotidiana”.

Tensión superficial es un concepto usado en Física, para designar la cantidad de energía que se necesita para aumentar la superficie de un líquido por unidad de área. Sucede porque en el interior del líquido las fuerzas de adhesión y cohesión, que afectan a las moléculas son diferentes que las que actúan en la superficie. Las moléculas de la superficie poseen mayor energía que las del interior del líquido. Como resultado de la cohesión, la superficie del líquido presenta una especie de membrana elástica, que les permite a algunos seres posarse sobre ella sin hundirse.