Concepto de lapidario

El término lapidario procede de “lapidus” vocablo latino que significa “piedra” designando a todo aquello que esté relacionado con las piedras en general y con las preciosas en particular.

También se alude con “lapidario” a las inscripciones a cincel que se grababan en las lápidas, monumentos de piedras en homenaje a los muertos.

Los que se ocupan de grabar las piedras también se denominan lapidarios. Para hacerlo se valen en general de un molinete, que frota las piedras por medio de dos muelas de distintos materiales según la piedra que se quiera tratar (por ejemplo para los rubíes y zafiros se usan muelas de cobre). Entre las muelas se coloca polvo de trípoli o estaño. El polvo de diamante se usa para dar forma al diamante que es una pieza muy dura, que recién logró ser tallada a partir del siglo XV.

Concepto de lapidario

Como las inscripciones que se colocan en las lápidas son breves y concisas, se dice de una frase que es lapidaria, no solo cuando está inscripta en un monumento funerario sino también cuando posee dichas características. Son expresiones en general cortas, duras y autoritarias que se graban en la mente y el corazón como si fueran esculpidas en una roca y por ende, imborrables. Por ejemplo, dijo Julio césar “Amo la traición y sin embargo, odio al traidor” o según Indira Gandhi: “Con el puño cerrado nunca podrás dar un apretón de manos”.

En Medicina, el Lapidario es un tratado sobre piedras, relacionado con la Astronomía que versa sobre las propiedades de las piedras, siendo su primer exponente un texto aristotélico del siglo IV, donde se describieron setecientas piedras. El “Lapidario Alfonsí” cuenta de cuatro libros. Su nombre se debe a que la traducción al castellano fue efectuada por el rey Alfonso el Sabio en el año 1250. También hay Lapidarios de origen árabe donde la descripción de las piedras es más de índole mineral, aunque en todos los Lapidarios se hace alusión a propiedades mágicas de las piedras, que reciben la influencia de los astros a través de su luz.