Concepto de tentáculo

La palabra tentáculo se originó en el latín “tentaculum”, formada por el verbo “tentare” en el sentido de “tantear”, más el sufijo instrumental “culum”.

Es un término de uso en Zoología, y hace alusión a aquellos órganos con los que cuentan ciertos animales invertebrados, que son largos, blandos y flexibles y son usados para agarrar, alimentarse o tocar. Semejan brazos, pero son más largos, y en sus extremos, en general tienen ventosas. Son característicos de los moluscos cefalópodos, donde el pie se muestra junto a la cabeza, y se divide en tentáculos. Si bien se dice que los pulpos tienen ocho tentáculos, en realidad son seis brazos y dos patas, que si se los cortan vuelven a crecer, y están provistos de ventosas. La misma cantidad de brazos tienen las jibias y los calamares pero estos dos últimos presentan además dos tentáculos.

Concepto de tentáculos

Los cnidarios poseen uno o más tentáculos dotados de células urticantes, alrededor de su boca, que les sirven no solo para atrapar la comida sino también para defenderse, como las medusas y los pólipos.

En Botánica se denominan tentáculos a las finas y largas hojas, en general pegajosas, que poseen algunas plantas insectívoras, como la Drosera, cuyas hojas semejantes a cabellos, están impregnadas de un líquido viscoso y con aroma a miel que atrae a los insectos, que al posarse en ellas, quedan allí pegados, y en ese momento los tentáculos se cierran atrapando a la presa.

En forma figurada se aplica a la extensión del radio de influencia de algo o de alguien, por ejemplo: “La globalización ha extendido sus tentáculos por todo el mundo, ayudada por los medios masivos de comunicación”.