Concepto de anémona

La palabra anémona, se originó en el vocablo griego, Άνεμος, que puede traducirse como “viento”.

En Botánica, las anémonas son plantas herbáceas, y vivaces o perennes, de las cuales pueden distinguirse más de un centenar de especies. Pertenecen a la familia Ranunculaceae, y son propias de climas templados, y suelos arcillosos, y se emplean mucho en paisajismo.

Una de las especies más populares es la anémona amapola, por el parecido de sus flores, de colores diversos, y con seis sépalos, a las de la amapola. Su nombre científico es Anemone coronaria, de hojas similares a las del perejil, reconociéndose pocas en el tallo, y raíces tuberosas.

En Zoología, encontramos a la anémona de mar, de la que hay unas mil especies, algunas con largos tentáculos, como las Heteractis magnifica, y, otras, con tentáculos más cortos, como las Stichodactyla mertensii.

Pertenece al orden de los hexacoralarios, y es un pólipo solitario que habita sobre las rocas marinas, en aguas cálidas, templadas o frías.

las anémonas se fijan en las rocas; o directamente en la arena del fondo marino. Para adherirse cuentan con un disco pedal, de formato plano, con la excepción de las Edwardsiidae, que lo tienen redondeado, lo que les faculta enterrarlo en la arena. Pueden vivir fuera del medio acuático, guardando agua, al replegar sus tentáculos.

Su nombre científico es Actinaria. Tiene el cuerpo blando, cilíndrico y contráctil, que mide entre uno y dos metros de largo; y debe su nombre a lo brillante de sus colores, y a los tentáculos que rodean su boca, ubicada en su extremo superior, que, al abrirse, semejan la flor de la hierba descripta en los párrafos anteriores. Algunas son hermafroditas, y, otras, tienen sexos diferenciados. La reproducción puede ser sexual o asexual. Poseen un sistema nervioso primitivo y tienen células urticantes, que contienen neurotoxinas, con efecto paralizante, lo que hace que usen sus tentáculos con ellas provistos, para capturar peces pequeños. Ante el roce, los tentáculos se abren y lanzan un filamento que inyecta la toxina en la presa, la que, ya indefensa, es llevada a la boca por el tentáculo. También se alimentan de oxígeno y azúcares que producen las algas.

Entre los tentáculos de las anémonas, y, como relación simbiótica, habita el pez payaso, que es inmune a la neurotoxina de la anémona, al poseer una capa mucosa.

Se los usa muchas veces, para adorno de acuarios, quitándolos de su hábitat natural, lo que reduce notablemente su población.