Concepto de turbulencia

La palabra turbulencia proviene en su etimología del latín “turbulentus”, que a su vez se deriva de “turbare” (turbar) aludiendo a un estado donde se ha roto la calma, donde reina el desorden y la agitación. Puede ocurrir en varios contextos, naturales, personales y sociales.

La turbulencia en los fluidos, se produce por la fluctuación irregular de la velocidad de sus partículas, tanto en tiempo como en espacio, que presenta diferentes escalas. La presión y velocidad cambian sustancial y repentinamente, son aleatorias e impredecibles. La fluctuación regular se denomina, laminar. El físico irlandés, Osborne Reynolds (1842-1912), describió en 1883, un número que lleva su nombre en su honor, y que caracteriza el movimiento de un fluido, sirviendo para clasificar los fluidos en laminares o turbulentos.

Concepto de turbulencia

En la navegación aérea es frecuente que los aviones deban enfrentarse a turbulencias, que hagan que los pasajeros deban soportar movimientos bruscos e inesperados que les generan temor. Esto sucede al atravesar alguna nube, pues las gotas de agua y otros elementos que la nube contiene, en movimiento, al rozar con el avión, provocan las turbulencias.

Aplicado a las personas, podemos decir que las pasiones provocan turbulencias anímicas, que pueden desencadenar tragedias, ejemplo: “su amor apasionado se convirtió en un odio desenfrenado y turbulento que lo convirtió en asesino del amante de su esposa”.

En el aspecto social hay algunas respuestas grupales a situaciones de crisis que pueden llegar a ser violentas, agitadas o turbulentas, llamándose a esa masa de individuos desenfrenados “turba”. Tiempos turbulentos son aquellos de agitación social, guerras civiles o internacionales, hambrunas, pestes, etcétera, que generan caos.