Concepto de ermitaño

La palabra ermitaño tiene su origen etimológico en el vocablo griego “ἐρημίτης” que significa “habitante del desierto”, de donde pasó al latín como “eremīta” para nombrar a aquellas personas que prefieren refugiarse en la soledad, a compartir experiencias sociales. Ejemplo: “Juan es ermitaño, nunca sale de su casa, y hasta prefiere hacer tele trabajo para no encontrarse con gente”.

Muchos ermitaños eligen este tipo de vida, para alejarse de los placeres mundanos y poder refugiarse en la espiritualidad. Fue una práctica nacida en Oriente, pero bastante difundida entre los cristianos de entre los siglos III y IV, antes de que el Imperio Romano, aceptara esa religión, como la oficial del Estado. Ser ermitaño consistía en vivir en zonas desérticas, con privaciones y ayunos, para alcanzar una mayor comunidad con Dios.

Concepto de ermitaño

Sin embargo, no solo el cristianismo considera virtuosa este tipo de vida, que permite la meditación, la oración y el sacrificio, sino que también es practicada por budistas, hinduistas, taoístas y sufistas.

“El Ermitaño”, fue el apodo que recibió el clérigo de origen francés Pedro de Amiens (1050-1115), quien a fines del siglo XI lideró una peregrinación de campesinos, para alcanzar Tierra Santa, lugar donde tenían prohibida la entrada los cristianos, tras la conquista de Jerusalén por las fuerzas turcas, pero fracasaron.

Quien hace una vida ermitaña, pero no por inclinación espiritual sino porque rechaza la vida comunitaria, suele padecer un trastorno psicológico conocido como fobia social. En este caso no se elige voluntariamente el vivir apartado del resto de las personas, sino que se siente temor y timidez extrema ante el contacto social.

En Zoología, hay ciertas aves que se conocen con el nombre de ermitañas, que al igual que los colibríes forman una subclase, llamada Trochilinae.