Concepto de antisocial

La sociedad se conforma con personas que adoptan pautas culturales comunes y normas de convivencia, para poder compartir armónicamente espacios comunes y preservar los propios.

Los sujetos que la integran deben adaptarse a esas reglas, o criticarlas para obtener su cambio, pues no siempre son justas y adecuadas; pero esa rebelión contra lo instituido debe basarse en considerar que son inequitativas, y en este caso será un revolucionario. Los que viven dentro de una cultura, pero teniendo una propia y diferente, componen una contracultura, y si bien pueden ser considerados antisociales, lo son solo con respecto a esas costumbres y valores establecidos, pero están de acuerdo con otros.

Cuando las personas están en contra del orden social, cualquiera sea, por el mero hecho de querer transgredirlo, ya sea por placer o para obtener con ello algún provecho, hablamos de conducta antisocial, y para desalentarlas o reprimirlas se tipifican como faltas (por ejemplo, no respetar las normas de tránsito) o delitos (matar, robar, estafar, etcétera) que cuentan con sanciones en caso de incurrir en tales conductas, que perjudican a los demás.

Quienes son personas antisociales son las que están en contra o se oponen a lo social. Suele incluirse en esta categoría a aquellos que prefieren la soledad a la interacción con otros, que son ermitaños, tímido y reservados, a los que es preferible denominar, asociales.

Cuando las personas realizan conductas contra la sociedad (antisociales) sin poder controlar esos impulsos, es porque padecen una patología sociopática, que altera su juicio, llamada trastorno de personalidad antisocial, influida por factores genéticos y ambientales.

Se trata, por ende, de una enfermedad psiquiátrica, cuyos síntomas pueden aparecer desde la infancia, cuando pueden detectarse algunos signos de alarma, como lo son las conductas destructivas, especialmente hacia seres vivos, aunque la confirmación del diagnóstico se hará recién en la adolescencia o adultez, donde la persona comete hechos criminales sin sentir culpa por ello, ni empatía por la víctima, asociándose muchas veces con personalidades egoístas, crueles, frías, mentirosas, y deseosas de tener el poder y el control. Sus ataques no están planificados pues obran por impulso. Como ellos perciben su conducta como normal, es difícil que acepten un tratamiento, que se les debe brindar en forma compulsiva.