Concepto de felicidad

La felicidad es un estado anímico de plenitud existencial donde se valora la vida como algo positivo y digno de ser vivido. Es alcanzar las metas propuestas, y disfrutarlas, no percibiendo la falta de logros como frustraciones, sino como desafíos. Una persona feliz sonríe, disfruta, goza, como un sentimiento permanente, a diferencia de la alegría que es un estado pasajero. Cómo hallar la felicidad dependerá de cada uno de nosotros, ya que lo que hace feliz a alguien puede no representar la felicidad para otro.

Desde la antigüedad, el hombre buscó la felicidad y se preocupó en saber donde hallarla. Epicuro (341-270 a. C) sostuvo que la felicidad no puede hallarse en la vida disipada, ni en la riqueza, ni en nada que genere dependencia, pues por mantener lo que se tiene, la preocupación, impide ser feliz. La felicidad para Epicuro es la ausencia de perturbación, dada por la serena razón, que enjuicie los actos de modo sereno, logrando la paz del alma.

Aristóteles sostuvo que la felicidad solo puede hallarla el hombre virtuoso, cuya voluntad tiene una disposición permanente hacia el bien, lo que se denomina virtud. Nos enseña que el hombre naturalmente tiende hacia las cosas placenteras, huyendo de las tristes y penosas, pero hay placeres que no son bienes, pues son reprochables, y el hombre que los prefiere es un corrupto, que no podrá ser feliz.

Para la escuela estoica, fundada por Zenón de Citio, a fines del siglo IV, la felicidad se logra viviendo conforme a la naturaleza racional, siendo indiferente al dolor, a las pasiones y al placer.

San Agustín (354-439) subordinó todos los fines intermedios al fin último de llegar a Dios, verdad absoluta, para alcanzar la felicidad.

Immanuel Kant (1724-1804) la definió como aquel estado que acompaña al ser racional que en el conjunto de su vida, le sucede lo que quiere y desea, independientemente de lo moral.