Concepto de beato

La palabra beato, nos llegó desde el latín “beatus”, adjetivo que significa “rico” y “feliz”, derivado del verbo “beare” que puede traducirse como “enriquecer” u “otorgar felicidad y buenaventura”.

El cristianismo lo aplicó a quienes están en el proceso final de convertirse en santos, por considerarlos bienaventurados, y merecedores, por su vida terrenal virtuosa, de llegar al paraíso.

El proceso de canonización, culmina con la santidad de la persona que ha fallecido, al menos cinco años antes. Se requiere que haya realizado obras heroicas o que haya muerto como mártir. Comienza con ser un siervo de Dios. El segundo escalón es convertirse en venerable; el tercero es ser declarado beato, donde podrá ser venerado, pero solo en la diócesis que solicitó la beatificación; y, finalmente, santo y merecedor de culto por toda la iglesia.
Se trata de un proceso donde se analizan las probanzas que demuestran que ese ser humano ha tenido, en vida, virtudes especiales, hecho milagros o fue martirizado; encargándose del análisis, la Congregación para las Causas de los santos, dependiente de la Santa Sede.

Dicho organismo de la Santa Sede, está encargado de estudiar los milagros, martirios y virtudes heroicas y de proponer, tras una investigación rigurosa testimonial y documental, los diferentes ejemplos de santidad al el Sumo Pontífice.

En la España del Antiguo Régimen, eran conocidas como beatas, a aquellas mujeres que vivían apartadas de la vida mundana, recluidas en beatarios, dedicadas a la oración; empleándose en sentido amplio, a cualquier mujer muy devota.

En Literatura:

1. Beato es una palabra que servía para nombrar a los códices, que eran libros manuscritos, usuales antes de la invención de la imprenta, con páginas cosidas y encuadernadas.

2. El político, orador y escritor romano, el estoico, Lucio Anneo Séneca, escribió, en el año 58, un diálogo que dedicó a su hermano Galión, al que tituló “De Vita Beata”, sobre la felicidad, integrado por 28 capítulos, y de contenido moral, proclamando que la felicidad se logra viviendo acorde a la naturaleza, a la que identifica con Dios, despreciando los lujos, usando las posesiones materiales para ayudar a los demás, y eligiendo el camino de la virtud.

3. “De Vita Veata” es también un poema del español Jaime Gil de Biedma, publicado en 1968, donde tiene una visión pesimista del mundo, casi una ironía con respecto al diálogo de Séneca con el mismo título, ya que acá se propone una vida similar a la de “un noble arruinado”, viviendo en la miseria, no solo material sino también, afectiva e intelectual, y en soledad.