Concepto de independencia

La independencia es la antinomia de la dependencia. Es todo ser o toda cosa que puede existir o funcionar por sí mismo, sin que deba aceptar, tolerar o permitir ingerencias externas.

Un ser humano es independiente cuando puede valerse por sí mismo, asumir sus responsabilidades y satisfacer sus necesidades sin recurrir a otras personas, objetos o sustancias. Esto no significa abstraerse de la cooperación humana, de la solidaridad o de las relaciones afectivas, sino no necesitarlas al extremo de no decidir ni conseguir nada por sí mismo. Es importante escuchar un consejo, recibir una palabra de afecto, integrar el circuito productivo o colaborar con los compañeros de trabajo, pero también tomar las propias decisiones y construir un destino personal.

La dependencia a veces es involuntaria y puede provenir de ciertas enfermedades o accidentes, como quienes padecen alcoholismo o drogadicción, o aquellos que dependen para respirar de un pulmotor.

La independencia humana no se logra de un día para otro. El niño nace totalmente desvalido y dependiente de su madre, y necesitará un largo tiempo para ir adquiriendo independencia, a diferencia de otros animales, que pueden valerse por sí mismos en menor tiempo. Por ese motivo los humanos están sujetos a la potestad paterna, o en su defecto a un tutor hasta la mayoría de edad. En el caso de discapacitados, que no puedan valerse por sus propios medios a causa de esa enfermedad que los aqueja, se les nombra un curador, del que dependerán.

Los Estados son independientes cuando tienen su propio territorio, gobierno y sus leyes, pero sobre todo soberanía, que les permite decidir sus acciones de gobierno sin intervenciones externas.

En América el proceso de independencia se inició en el siglo XVIII, con la independencia de Estados Unidos, que cortó sus lazos con la metrópoli inglesa el 4 de julio de 1776.