Concepto de reliquia

Para hallar la etimología de la palabra reliquia, debemos remontarnos al vocablo latino “reliquiae”, que significa restos de alguien o residuos de algo, o sea, lo que queda de una cosa o individuo que ya no está en su integridad o se encuentra fallecido. En Teología con reliquia de primer grado se alude a las partes corpóreas de un Santo todavía no canonizado, o a su cuerpo entero, luego de su deceso; y se llaman reliquias de segundo grado, los objetos o ropas que tuvieron contacto con el Santo, otorgándoles poderes milagrosos. La tumba del santo o las cosas que tuvieron contacto con las reliquias anteriores, se consideran de tercer grado.

En la época de persecución a los cristianos (Imperio Romano antes de Constantino) los cuerpos de los mártires sacrificados por defender sus creencias religiosas, se consideraban tesoros, que se pugnaban por conseguir, ya que se suponía tenían poderes sanadores o de buena vemtura. En la Edad Media se les rindieron culto, como ocurrió con San Antonio de Padua. La iglesia católica prohibió la venta de reliquias sagradas.

Por extensión las cosas que alguien atesora, y guarda como un recuerdo muy querido, también se llaman reliquias: “Por ejemplo “Mi madre, guarda el primer diente que se me cayó, como una reliquia”, “Mi tío cuida su colección de libros tan celosamente, que constituyen para él una reliquia”.

En Historia, se denominan reliquias a aquellos objetos que rememoran hechos pasados, siendo signos de épocas pretéritas que permiten que ellas sean reconstruidas, como por ejemplo, las pinturas rupestres, las ruinas de Grecia y Roma, o las de Machu Pichu.