Concepto de Revolución Francesa

Se desarrolló entre 1789 y 1799, y significó la lucha del tercer estado francés constituido por burgueses, obreros, campesinos, mendigos, y todo otro integrante del pueblo que no perteneciera ni a la nobleza ni al clero, estados privilegiados, en la lucha contra esos privilegios, enarbolando la bandera de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Los cambios por los que dieron la vida los miembros del tercer estado fueron principalmente de tipo político, pero también económicos y sociales, basados en el gran poder económico obtenido por la burguesía tras la Revolución Industrial y las ideas iluministas. En el primer aspecto lucharon contra el poder absoluto del rey que decía tenerlo otorgado por Dios, para instaurar un estado liberal; y en el orden económico- social para abolir los privilegios del orden feudal por los cuales la nobleza y el clero no pagaban impuestos; establecer la igualdad ante la ley, suprimiendo los títulos de nobleza, y la defensa de la propiedad privada.

Dentro del tercer estado la mayor fuerza la tenían los burgueses, ricos, poderosos, patrones de fábricas, que usaron a los obreros y campesinos como fuerza de choque, pero a la hora de distribuir las conquistas, consolidaron el poder burgués, y su estado liberal, propuesto no contempló los reclamos sociales de los trabajadores.

Los revolucionarios formaron la Asamblea Nacional al separarse de los Estados Generales (reunión de los tres estados: nobleza, clero y estado llano) que se había convocado para saber si los nobles debían pagar impuestos, y de la que se apartaron pues no hicieron lugar a su petición. Ellos deseaban votar por persona y no por estado, para ganar en la votación, y que los nobles pagaran al fin las cargas tributarias de las que estaban exentos. Los nobles deseaban votar por estado pues ellos se opondrían al igual que el clero al pago de tributos, y sólo los miembros del tercer estado votarían por la imposición.

Dentro de la Asamblea se distinguían los girondinos, más conservadores, que deseaban sólo limitar el poder real añadiéndole un Parlamento, y los jacobinos, que querían terminar definitivamente con la monarquía e inaugurar un sistema de gobierno republicano.

Si bien obtuvo grandes logros, como la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, donde se reconocieron los derechos naturales de las personas por primera vez en la historia, fue una revolución cruel y sangrienta que no sólo terminó con la vida del rey su esposa y muchísimos nobles, sino con el enfrentamiento cruel y mortal entre jacobinos y girondinos.