Concepto de romance

La palabra romance se originó en el latín “romanice”, adverbio que designaba la lengua que se hablaba en la Antigua Roma, el latín vulgar, que se había escindido en varios dialectos vernáculos, cuya diferenciación fue dando nacimiento a las lenguas romances.

Se llaman romances, además, las novelas de caballería. En poesía, un romance es un poema breve, narrativo, realista, dramático, de temas variados, que pueden ser recitados o cantados. Fueron recopilados en romanceros, siendo populares durante el siglo XV y difundidos por escrito (hasta entonces eran transmitidos de modo oral) a partir del siglo XVI, aprovechando la aparición de la imprenta. Nacieron como expresiones amorosas, sentimientos guerreros o religiosos. Se componen de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares, y ninguna rima en los impares. Cayeron en desuso entre fines del siglo XVII y finales del siglo XVIII. En el siglo XIX, los romances son revalorados por el género literario conocido como romanticismo, entre cuyos exponentes podemos citar a José Zorrilla (1817-1893) y a José de Espronceda (1808-1842).

Concepto de romance

El romanista francés Gastón Paris (1839-1903) y en España, el filólogo Ramón Menéndez Pidal (1869-1968) sostienen que los romances nacieron de los cantares épicos de los juglares medievales, que entonaban fragmentos de los cantares de gesta, de autores no individualizados, que al ser retenidos parcialmente en la memoria de quienes los escuchaban, se fragmentaron y adicionaron entre sí, formando piezas autónomas. Por oposición, el romanista francés, Joseph Bédier (1864 – 1938) explica que los romances tuvieron origen en autores concretos, en clérigos medievales que los creaban como género autónomo de los cantares de gesta, y que los difundieron a través de los juglares.

“Romance de lobos” es una obra teatral perteneciente al llamado por Primo de Rivera “extravagante ciudadano”, Ramón María del Valle-Inclán (1869-1935) correspondiente a sus “Comedias bárbaras”. El protagonista, Juan Manuel, dado a los vicios, retorna a su hogar comprobando que su presentimiento fue cierto. Su ex esposa ha muerto y sus hijos han dilapidado los bienes de la familia. El destino estaba marcado. Busca la muerte pero ésta huye de él, pero cuando decide por fin vivir, uno de sus hijos acaba con su vida.

Se conoce además como romance una relación sentimental pasajera entre dos personas, que expresan su alegría por estar juntos: “Juan vivió con Elisa un romance de verano”. En algunos casos, los romances pueden perdurar en el tiempo, si esta etapa de enamoramiento se consolida y se transforma en amor duradero, reconociendo al otro con sus defectos y virtudes y eligiéndolo para compartir la existencia.