Concepto de sagrado

La palabra sagrado reconoce su origen en el latín “sacratus”, que es el participio del verbo “sacrare” en el sentido de hacer sagrado por medio de la consagración una cosa profana o de uso común. La consagración era una ceremonia que en la Roma pre-cristiana se usaba para que ciertos objetos sean destinados al culto de sus dioses superiores y públicos. Estos objetos luego de la consagración recibían una protección especial ya que quien osara robarlos o destruirlos era condenado a pena capital como sacrílego.

Concepto de sagrado

Lo sagrado extendió paulatinamente su ámbito de aplicación para hacer referencia a todo lo que se relacione con la divinidad, ya sea los sacerdotes que la representan, y los lugares y los objetos de culto.

Cada religión cuenta con un libro sagrado: La Biblia hebrea, El Evangelio cristiano, Los Vedas o libros del conocimiento de los hindúes o El Corán en el Islam, donde aparece la palabra revelada de Dios hacia los hombres. El Sagrado Corazón de Jesús, entre los cristianos, representa la parte física del cuerpo del Hijo de Dios donde se aloja, como símbolo, su amor por los humanos.

Lo sagrado fue adquiriendo con el tiempo una acepción laica, y así se consideran sagrados por ejemplo los símbolos patrios de cada nación y sus valores más importantes, los que merecen protección especial ante quien quiera faltarles el respeto, cambiarlos o atentar contra ellos de cualquier modo: “El valor de la vida es sagrado en nuestra cultura” o “Si portas la bandera nacional, hazlo con sumo respeto, es un símbolo sagrado de nuestra patria”.

Cada uno, en su esfera personal considera sagradas sus posesiones y afectos más preciados: “Mis padres son sagrados, los cuidaré y querré por siempre; cuando no estén su recuerdo me acompañará, y no dejaré que nadie manche su memoria” o “Guardo las ropitas de mi pequeña hija fallecida como algo sagrado, nadie las usará nunca”.