Concepto de profanar

El verbo profanar se derivó del latín “·profanare”, integrado por “pro”, prefijo que indica una posición por delante, y “fanum” en el sentido de “sagrado”. Profanar es aquello que no es sagrado, o si lo ha sido, ya no lo es. Los romanos para que una cosa sea sacra, destinada a sus dioses superiores, debía ser consagrada a ellos, ritualmente.

Todas las demás, eran profanas, lo mismo que aquellas cosas sacras, a las que se le había hecho una ceremonia contraria, llamada “profanatio” que posibilitaba que esas cosas pudieran ser vendidas, o sea, que los particulares pudieran tenerlas entre sus bienes patrimoniales. En esta época el sentido de profanar era estrictamente religioso.
Actualmente cuando se viola algo sagrado, en el sentido de algo sumamente valioso y esencial, ya sea religioso o no, como una tumba, una iglesia o la dignidad humana, se habla de profanar.

Ejemplos: “Profanaron una tumba porque suponían que habían enterrado al muerto con sus alhajas”, “Profanaron una iglesia para llevarse las reliquias”, “En un horrible acto de vandalismo, destruyeron las tumbas del cementerio local, profanando la memoria de los muertos” o “Profanaron el cuerpo de la pobre muchacha, mancillando su honor”.

Profanar la eucaristía (sacramento del cuerpo y sangre de Cristo) consiste en despreciarla, por ejemplo, si se arroja la hostia o se usa con otros fines, por ejemplo, lo que ocurre en ciertos actos de magia negra o en ritos paganos.
Las ideas o actitudes profanas son aquellas que no se vinculan a lo religioso, sino a lo mundano, al mundo sensible o material. Ejemplos: “Los temas profanos me tienen tan ocupado que no voy hace mucho a la iglesia” o “Las ideas de mi padre son demasiado profanas para que las exprese ante el sacerdote”. Del mismo modo, la música profana es aquella que está alejada del culto religioso, tema que atiende la música sacra. Estas cosas, ideas o acciones, son profanas en sí mismas, no han sido objeto de la acción de profanar.