Concepto de entereza

La palabra entereza se derivó del latín “integrum” en el sentido de entero o íntegro, más el sufijo “eza” que indica que se trata de una cualidad.

La entereza es una virtud propia de quien se mantiene íntegro en cuanto a sus valores, convicciones; se es recto, disciplinado, fuerte, valiente y sereno, para defenderlos, y también se aplica a quien sobrelleva las más grandes dificultades, sin quebrantarse; aun cuando sufre; pero sigue adelante.

Quien puede ser calificado de tener entereza es aquel que, según la clasificación de las inteligencias múltiples del profesor de Harvard, Howard Gardner, posee inteligencia emocional, que es una combinación de la intrapersonal, que consiste en conocerse íntimamente en cuanto a sus emociones y pensamientos; y la intrapersonal, que es saber tener con los demás, una sana vida de relación.

En cuanto a la entereza de pensamiento, se trata de no claudicar a las ideas que se tienen, a pesar de los riesgos que esto pueda conllevar. Esto no implica no saber escuchar al otro, y caprichosamente aferrarse a pensamientos de modo dogmático, sino no dejarse influenciar de modo coactivo por quienes tratan de hacerlo cambiar de opinión con presiones o amenazas. Ejemplo: “La entereza del político quedó demostrada al dar su discurso ante los opositores, soportando estoicamente las manifestaciones de desagrado de la audiencia, y respondiéndoles con argumentos sólidos y de modo respetuoso”.

Con respecto a la firmeza ante las adversidades, implica mantenerse calmo para tomar decisiones de importancia ante situaciones graves, y tener resiliencia para, a pesar, del sufrimiento, seguir sintiendo que la vida vale la pena. Ejemplo: “Con gran entereza soportó las secuelas que le dejó la grave enfermedad que lo afectó, y supo ser feliz a pesar de todo”.

Por otra parte, la entereza virginal, valor muy apreciado en otras épocas, y aun para algunas culturas, es el estado de la mujer de mantenerse virgen, o sea no haber tenido relaciones sexuales. En La Biblia, se habla de que María no perdió su entereza virginal ni al concebir a su Hijo, ni al darlo a luz.