Concepto de trabajo enajenado

El concepto de trabajo enajenado fue planteado por Carlos Marx, filósofo, sociólogo, político y economista del siglo XIX, en el marco de su crítica a las consecuencias negativas del capitalismo y su concepción de la propiedad privada, con respecto a la clase obrera.

El trabajo es la capacidad humana de crear, pero en el trabajo que realiza el obrero en la fábrica, esa creación le resulta ajena. Él solo le vende a su patrón su capacidad de trabajo y el capitalista la usa en su provecho, apropiándose de la obra y pagándole al obrero una suma por su esfuerzo, cotizable como cualquier otra mercadería.

Es por ello que el trabajo no es parte del ser humano en el capitalismo, es algo externo (enajenado) que no le pertenece, y por lo tanto lo degrada en lugar de complementarlo, como debería ocurrir. Es así que la plenitud no la logra trabajando, sino cuando no lo está haciendo, por lo tanto, el trabajo rutinario, solo alcanza sentido a través de la paga, que no debería ser el fin, sino que debería serlo, el trabajo en sí mismo. Sin embargo él sabe que la ganancia no es para él, que haga lo que haga solo cobrará un salario que le permitirá subsistir, mientras que la plusvalía, fruto de su esfuerzo, será cobrada por su patrón.

Como consecuencia el obrero se siente insatisfecho y angustiado, su libertad está cercenada cuando trabaja, porque no lo hace porque quiere sino porque necesita ganar su sustento, o sea, que mientras trabaja no se siente él mimo, su propia vida le resulta ajena (enajenada). De este trabajo enajenado surge la propiedad privada y la división en clases sociales.